LIGA COMUNISTA (ARGENTINA)

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Junio 2005
 
Acerca de las propuestas de coordinación sindical

 

1.     Introducción

En los últimos tiempos, han aparecido voces que desde diferentes ópticas plantean la necesidad de construir algún tipo de coordinación sindical. Aquí trataremos de plantear, en primer lugar, algunas cuestiones conceptuales básicas en torno al análisis del tema. En segundo término, realizaremos una crítica a las propuestas que se han dado a conocer sobre el particular. Por último, haremos una propuesta concreta para la acción.

2.     Acerca de los sindicatos

Los sindicatos como sociedades de resistencia al capital

Comencemos señalando qué entendemos por sindicato y cuáles son sus objetivos. Los sindicatos obreros son asociaciones de trabajadores organizados para la defensa de sus comunes intereses. Es decir, el objetivo exclusivo del sindicato es luchar por obtener las mejores condiciones posibles de venta de la fuerza de trabajo. Objetivo compartido por el conjunto de la clase trabajadora. En este sentido, no son organizaciones anti-capitalistas, no pretenden terminar con el trabajo asalariado, sino que procuran obtener las mejores condiciones de trabajo posibles dentro de la sociedad capitalista. Por lo tanto, sus metas son reformistas, pues sólo se plantea reivindicaciones que pueden conseguirse sin traspasar los límites de la sociedad burguesa. Su sola existencia no cuestiona el sistema, sino que por el contrario, lo presupone.

Es interesante rescatar la primera denominación que adquirieron los sindicatos en nuestro país, se los conocía como sociedades de resistencia. Designación que no deja de ser acertada, y expresa este carácter de freno a los atropellos del capital, que definen a estas asociaciones. Pues, en definitiva, las sociedades gremiales buscan, con su accionar, poner límites a la explotación capitalista, pero no abolirla.

Debido a que los objetivos que persigue el sindicato son comunes a todos los trabajadores, las sociedades gremiales, son organizaciones que agrupan al conjunto de los trabajadores, ya sea de una empresa, una rama industrial ó un territorio. Es decir, en todos los casos, incluyen (o procuran hacerlo) a la totalidad de los trabajadores que se desempeñan en su radio de acción. A diferencia del partido, que como su nombre lo indica, sólo está formado por una parte de la clase, por aquellos compañeros que aceptan su programa y cierto nivel de militancia exigido por la organización. Entonces, las organizaciones gremiales pretenden abarcar en su seno al conjunto de la clase, no sólo a una fracción de la misma.

Por lo tanto, los sindicatos tienen por objetivo principal resguardar a los trabajadores de la insaciable voracidad capitalista, poniendo límites a la explotación patronal, obteniendo las condiciones más ventajosas de venta de la fuerza de trabajo. Es una meta elemental, mínima y compartida por la totalidad de los trabajadores. Por esa razón, las organizaciones gremiales reúnen al conjunto de los trabajadores. Son organismos de frente único.

Sindicatos y lucha de clases

Como hemos visto, los sindicatos son organizaciones para la lucha económica de los trabajadores, exclusivamente. Las formas organizativas particulares que adoptan, dependen de los diversos momentos por los que atraviesa el enfrentamiento entre las clases. Es decir, los sindicatos, más que ninguna otra institución, se encuentran sometidos a los vaivenes de la lucha de clases. Las organizaciones gremiales están constituidas por distintas instancias organizativas, algunas de las cuales serían: Comisión directiva, Plenario de delegados, Asambleas, Comisiones Internas, etc. Al mismo tiempo, cada una de estas instancias, pueden quedar en manos de direcciones más o menos combativas, más ó menos burocráticas.

Lo que podemos apreciar como tendencia, es que existe cierto tipo de relación entre las formas organizativas que adoptan las sociedades gremiales y los ciclos de auge y retroceso de la lucha de clases. Otro tanto sucede con el tipo de direcciones que predominan en cada momento. Las formas organizativas de carácter más democrático, como pueden ser las asambleas, y las direcciones más combativas, adquieren mayor relevancia en momentos de auge de las luchas del movimiento obrero. Por el contrario, los tipos organizativos donde la participación de las bases es más limitada, como pueden ser las comisiones directivas, como así también las direcciones más burocráticas, suelen predominar ampliamente en los momentos de retroceso del movimiento obrero. Insistimos, estamos hablando como tendencia y considerando al conjunto de la clase trabajadora.

Ademas de las tendencias de carácter objetivo que hemos señalado en el párrafo anterior, también las propuestas que hagamos de nuestra parte, en relación a que formas organizativas impulsamos en cada momento para la lucha económica, deben relacionase estrechamente con el momento actual por el que atraviesa la lucha de clases. A manera de ejemplo. En momentos de reflujo de las luchas obreras, es probable que convenga realizar pequeñas reuniones con los compañeros de trabajo en casas particulares, es decir, pequeños núcleos y de carácter semi-clandestino. Por el contrario, en momentos de auge de la combatividad obrera, podemos llegar a impulsar grandes asambleas en los lugares de trabajo.

En definitiva, las formas organizativas que adopta la lucha económica, están íntimamente relacionadas con los distintos momentos por los que atraviesa el enfrentamiento entre las clases. Es una tendencia de carácter objetivo, que debemos tener presente al momento de realizar nuestras propuestas.

Sindicatos y lucha política.

Como hemos dicho más arriba, lo esencial de las organizaciones sindicales es la resistencia al capital, es decir, atenuar hasta donde sea posible la explotación. Este es el punto central, lo que define al sindicato como tal. Ahora bien, en esa lucha, inevitablemente el sindicato se encuentra antes situaciones que forzosamente lo llevan a adoptar ciertas posiciones políticas, ¿por qué? Porque en reiteradas oportunidad, luchando por la defensa de los intereses generales de los trabajadores, choca contra las políticas anti-obreras de los gobiernos de turno. Es decir, sus posicionamientos políticos son derivaciones de sus metas esenciales. Pongamos un ejemplo, supongamos que el gobierno ha decretado un congelamiento general de salarios. Los sindicatos que decidan salir ha pelear por aumento de sueldos, necesariamente se ven obligados a oponerse al gobierno (al menos en ese punto concreto). En este caso puntual, los sindicatos pueden terminar censurando la política del gobierno en materia salarial, pero no ponen en cuestión el sistema del salario en sí mismo.

Entonces, las organizaciones gremiales se enfrentan al gobierno porque lesiona los intereses que los sindicatos defienden, y en ese sentido los sindicatos hacen política”, política reformista, no cuestionan las bases del sistema de explotación vigente. El sindicato le dice a los trabajadores: te convocamos a luchar (por ej) por aumento de salarios, no importa cuales sean tus ideas políticas y te planteamos que debemos luchar contra el gobierno porque se opone a tales objetivos. (Si es que la crítica al gobierno es conducente, es decir, si no divide fuerzas)

Pensamos que el sindicato no tendría que ir más allá. Plantear que se opone a todo gobierno por su naturaleza capitalista, nos parece que no sería correcto. Es más, las propias críticas al gobierno tendrían que ser casi exclusivamente referidas a su política hacia el movimiento obrero, es decir, relacionadas con los objetivos que defiende el sindicato. Es cierto, que la línea divisoria muchas veces no suele ser muy clara, lo que aquí estamos tratando de establecer es una guía para la acción, después habrá que ir definiendo la política concreta en cada situación particular.

3.     Crítica a las propuestas de coordinación

A nuestro entender, las propuestas de coordinación del activismo sindical que se han realizado hasta el momento, adolecen de varios problemas. En primer lugar, lo que rápidamente salta a la vista, es que se realizan planteos que no se corresponden con el carácter de las organizaciones gremiales. En la gran mayoría de los casos, se terminan haciendo propuestas de carácter político que no son alcanzables dentro del sistema capitalista. Lo cual presenta varios inconvenientes, en primer lugar, se terminan mezclando los objetivos gremiales con los que son propios de un partido político. No queda claro entonces, que es lo que se pretende construir. No se entiende si lo que se quiere conformar es una corriente sindical, que le dispute la dirección de los gremios a la burocracia ó un partido político -¿laborista?-.

Las propuestas de carácter político, muchas veces se justifican argumentando la necesidad de que la clase obrera supere los reclamos de carácter meramente económicos y eleve sus objetivos a otros de carácter más de fondo, políticos. Pero creemos que no son los sindicatos los encargados de realizar dicha tarea, esa es justamente la misión que les incumbe a las agrupaciones políticas de la clase.

Además, haciendo propuestas de tipo político ajenas al ámbito sindical, no permite encolumnar al conjunto de la clase detrás de esos objetivos, lo cual desvirtúa la función de las asociaciones sindicales. Recordemos que los objetivos de los sindicatos se reducen a poner límites a la explotación del capital.

Al mismo tiempo, las propuestas programáticas que exigen niveles de acuerdo muy profundos, caen necesariamente en el sectarismo, bloqueando toda posibilidad de lograr amplios acuerdos sobre los problemas más acuciantes que tiene la clase hoy en día, y por los cuales deben luchar los sindicatos.

Entonces, los planteos políticos que exceden los límites de la lucha gremial enturbian los objetivos, no queda claro que es lo que se pretende construir. Se confunden los fines propios de un partido político, con los de una organización sindical, los cuales deben ser mucho más amplios.

A su vez, los programas que contienen definiciones políticas muy precisas y profundas, limitan las posibilidades de amplios acuerdos para la lucha. Con lo cual, en lugar de aportar claridad a los trabajadores, se agrega mayor confusión, se impide la posibilidad de llegar a acuerdos para la acción y se termina sin aportar nada a las necesidades concretas que tienen los trabajadores en sus lugares de trabajo, además de contribuir a nuevas frustraciones y a la desmoralización de los compañeros que, honesta y entusiastamente, participan de éstas experiencias.

Por otra parte, tampoco queda muy claro si el objetivo de fondo es construir una nueva central sindical -¿roja?-, ó disputarle los sindicatos a la burocracia.

Así mismo, no se comprende que es lo que se pretende coordinar, si delegados sindicales con mandato de las bases ó activistas gremiales que participan a título personal. ¿Existen numeroso sindicatos, seccionales, comisiones internas y cuerpos de delegados donde se haya derrotado a la burocracia que plantee objetivamente la posibilidad –y la necesidad- de coordinación para continuar la ofensiva; ó por el contrario, lo que se busca es la unidad de los luchadores populares para defendernos en mejores condiciones de la ofensiva del capital? Es decir, la unidad que se plantea, ¿tiene un carácter defensivo ú ofensivo?

La insistencia en definir claramente lo que se busca construir, no deriva de ningún prurito clasificatorio, ni tampoco pretende encuadrar con absoluta precisión, fenómenos sociales que de por sí son complejos y plagados de contradicciones. Los que se persigue, es aportar claridad a la vanguardia obrera que acompaña estas iniciativas de coordinación. Las propuestas para la acción, cuanto más claras sean y cuanto mejor respondan a las necesidades más sentidas por el conjunto de los trabajadores, en mayor medida ayudarán al fortalecimiento y recomposición de la clase.

4.     Nuestra propuesta de coordinación

Bases objetivas de la propuesta

Nuestra propuesta toma en consideración tres elementos fundamentales, el carácter de las asociaciones gremiales, la etapa de la lucha de clases y las necesidades objetivas más apremiantes que tienen los trabajadores en el presente.

Como nuestra propuesta esta destinada a las agrupaciones sindicales, entonces será necesariamente reformista. Es decir, contendrá reivindicaciones posibles de ser aplicadas sin necesidad de terminar con el sistema. En ese sentido, están dirigidas al conjunto del activismo gremial, que no coincide necesariamente con nuestros fines políticos de largo plazo. A quienes no le vamos a exigir que acuerden con nosotros ni en la caracterización del gobierno, ni en la apreciación de la etapa de la lucha de clases, ni en ninguna otra definición que no sea estrictamente referida a la lucha económica. Entonces, lo que se busca es agrupar a la mayor cantidad de compañeros que coincidan con ciertas metas de carácter reformista y que permita encolumnar detrás de ellas a la mayor parte de la clase.

A su vez, nuestro planteo tiene en cuenta nuestra caracterización de la lucha de clases. Como nosotros opinamos que estamos atravesando una situación desfavorable para los trabajadores, entonces vamos a impulsar medidas que ayuden a detener la ofensiva del capital y que permitan, en la medida de lo posible, avanzar hacia la recomposición del movimiento obrero. Por eso, entre otros motivos, no vamos a sugerir que la tarea del momento sea poner en pie una gran coordinadora que se plantee como alternativa a la CGT, lo cual nos parece descabellado para la actual situación. Nuestro planteo tiene un carácter más defensivo que ofensivo.

Al mismo tiempo, las medidas que pensamos sería necesario impulsar con el grueso de la militancia sindical, surgen de las necesidades objetivas que tienen hoy los trabajadores, y no de lo que nosotros quisiéramos que fuera. Es decir, debemos recoger las necesidades más apremiantes que padecen los trabajadores en sus propios lugares de trabajo. Insistimos, necesidades relacionadas con la ofensiva del capital y con la posibilidad de comenzar a recomponer las fuerzas del proletariado.

Nuestra propuesta

Por lo tanto, nuestro planteo se resume, en definitiva, en tres reivindicaciones básicas. En primer lugar, la lucha por el aumento de salario. Lo cual, los propios trabajadores ya han comenzado a exigirlo y a luchar por conseguirlo. Entonces, nuestra primera medida se desprende directamente de lo que los propios compañeros están generando con sus acciones.

En segundo lugar, creemos que debemos luchar por terminar con todas las formas de precarización laboral, lo cual incluye la lucha por condiciones de trabajo dignas y por la efectivización de todos los compañeros que estén trabajando en negro, o bajo cualquiera de las formas de contratación flexibilizadas. También en este caso, nuestra propuesta se sustenta en problemas objetivos por los cuales atraviesan los trabajadores. La necesidad de terminar con las diversas formas de precarización laboral, se relaciona íntimamente con el objetivo de recomposición del proletariado, pues en reiteradas oportunidades, la fragmentación a la que se encuentran sometidos los trabajadores, los debilita enormemente al momento de salir a la luchar. Otro tanto sucede con las jornadas extenuantes, que dificultan todo tipo de organización de nuestros compañeros. Por eso, necesitamos terminar con estos males, pues de esa manera ayudaremos al fortalecimiento de nuestra clase.

Por último, como de lo que se trata en definitiva, es de impulsar una corriente sindical anti-burocrática, nuestra tercera reivindicación consiste en defender las formas organizativas y de participación más democráticas posibles. No hace falta explicar el obstáculo gigantesco que representan las direcciones burocráticas al momento de salir a luchar. Es decir, en este último caso, también es una reivindicación que surge de necesidades objetivas.

Por lo tanto, lo que nosotros planteamos es impulsar un acuerdo a nivel sindical, que agrupe a todo el activismo gremial que esté dispuesto a luchar por el aumento de salarios, contra la precarización laboral y por la democracia sindical. Todos los que estén dispuestos a luchar por estos tres puntos, deben ser admitidos como aliados.

Aprovechamos aquí para hacer una breve aclaración. En varias de las propuestas de coordinación sindical, encontramos como requisito indispensable, acordar en una condena terminante al gobierno actual. Con lo cual, estamos dejando fuera del posible frente sindical a millones de trabajadores que en estos momentos confían en alguna medida en la actual administración. Insistimos, para nosotros, todos los que acuerden en impulsar los tres puntos que hemos propuesto, deben ser admitidos como aliados en esta lucha concreta. Y desde ya, en los puntos que no coincidamos, todas las corrientes que participen del frente, tienen derecho a expresar libremente sus opiniones.

Reconstruir la cultura obrera

El reagrupamiento del activismo sindical combativo, debe servir también para otra tarea, tan importante como la lucha por los puntos concretos que hemos mencionado más arriba. El retroceso de la clase obrera no consiste exclusivamente en la pérdida de conquistas sociales ó en la disminución de conflictos sindicales. En las últimas décadas, se ha producido un retroceso considerable en la conciencia de la clase trabajadora. Elementos importantes que constituían parte del acervo cultural de las masas obreras han sido olvidados a fuerza de represión, derrotas y políticas equivocadas. Cuestiones que hasta hace algunos años atrás formaban parte del sentido común de cualquier trabajador, hoy en día se han perdido. Al mismo tiempo, la burguesía ha logrado naturalizar, hasta cierto punto, la pérdida de conquistas sociales.

Por lo tanto, cuando encaramos cualquier tipo de actividad en el ámbito sindical, no debemos dar nada por supuesto, nada debe quedar como sobreentendido. Cuestiones elementales, como pueden ser la forma en que se convoca a una asamblea, que la asamblea es soberana y que esta por encima de los “cuerpos orgánicos” se deben explicar pacientemente. La necesidad del trabajo clandestino ó semi-clandestino en los lugares de trabajo debe ser reaprendido. El papel que cumple la solidaridad entre los trabajadores ante la patronal, la desconfianza “natural” ante cualquier decisión que adopte la dirección de la empresa, y otras cuestiones de la misma índole, que pueden resultar obvias para cualquier activista más ó menos experimentado, deben ser expuestas al conjunto de los trabajadores. De esa forma, iremos reconstruyendo parte de la cultura obrera, mutilada y corrompida en los últimos años.

La recomposición del movimiento obrero no se va ha producir únicamente por un aumento en la cantidad de conflictos gremiales. También es necesario recuperar lo mejor de las viejas tradiciones del movimiento obrero. Dicha recomposición no va a ser fácil, sencilla ni inmediata, e involucra distintos niveles, organizativos, políticos y teóricos, etc., (además del carácter internacional del mismo).

Es por eso, que pensamos que el reagrupamiento de la vanguardia obrera debe contribuir al proceso de regeneración del movimiento obrero también en los aspectos relacionados con la cultura y la conciencia de los explotados.

Si pudiéramos lograr un acuerdo con las características que hemos mencionado, habríamos conseguido dar un paso muy importante en el fortalecimiento y recomposición del movimiento obrero argentino.