LIGA COMUNISTA (ARGENTINA)

cuadernos de debate marxista
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas juilo de 2004
 
Situación de los trabajadores

 

En anteriores análisis políticos hemos planteado la situación de los trabajadores como de un enorme retroceso. Este es el marco en el que se debe analizar el repunte de los conflictos sindicales, fundamentalmente por cuestiones salariales, que se han dado en este año. Los siguientes datos  grafican esta realidad: en la Argentina, según datos del último censo del INDEC de 2001, se perdieron 1, 5 millones de empleos, comparado con 10 años antes; de los casi 11 millones de ocupados, 4,5 millones se desempeñan “en negro”.1

     En estas circunstancias, y a pesar de que la economía creció en el primer trimestre del año el 11,2 con relación al mismo lapso del 2003, el desempleo en este período apenas bajó el 0,1 % y se quedó en 14,4%. Esto se traduce en un aumento de la productividad, dado que las empresas pueden producir más con la misma cantidad de personas.2

     De la mano de dicha recuperación económica, surgieron conflictos sindicales por reclamos salariales. Bancarios, ferroviarios, docentes, estatales, han hecho sentir la protesta, en busca de recuperar el terreno perdido en materia de ingresos. Recordemos que el salario ha sido duramente castigado durante los últimos años, recibiendo el tiro de gracia con la devaluación instrumentada por Duhalde. Esto, en el marco de un aumento creciente de la desigualdad en materia de ingresos de la clase trabajadora y sectores pobres.

     El reclamo salarial de los trabajadores estatales nacionales terminó en el otorgamiento de una cifra de $ 150 para los sueldos menores de $ 1.000, por lo que lejos está de satisfacer a la mayoría de los trabajadores. Pero el conflicto entró en una vía muerta ante el acuerdo de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) con el aumento, y la utilización por parte de UPCN (Unión Personal Civil de la Nación) del descontento de los trabajadores, a favor de su interna dentro de la CGT y dentro del PJ.

     Así, los sectores que pretendieron seguir adelante con el conflicto, de los nucleados en ATE, se encontraron aislados y con escasas fuerzas, en el marco de un fuerte compromiso político del sindicato con el gobierno.

     Especialmente fuerte fue la lucha que llevaron adelante los trabajadores estatales de la provincia de Buenos Aires. Habiendo comenzado con el reclamo de $ 250 para todos, y apoyándose para eso en el incremento otorgado por el gobierno de $ 150 para los trabajadores estatales que ganaran menos de $ 1.000, el conflicto pronto se convirtió en la bisagra de la interna del partido gobernante, el PJ. El gobernador Solá se lamenta de ser la víctima de la pelea entre Kirchner y Duhalde por espacios de poder, pero al mismo tiempo utiliza el reclamo salarial como ariete para presionar a Nación por el pago de una deuda y la ampliación de la cuota de coparticipación. La oferta del gobierno de Solá de otorgar una suma de $ 100 pesos ha cerrado parte del conflicto, al aceptar el acuerdo los gremios del Frente de Gremios estatales, nucleados en la CGT, y ATE llamar a una consulta entre sus afiliados, de la que resultó que un 96% está a favor de aceptar la propuesta, aunque la consideran insuficiente.

     Así, el 56% de los conflictos suscitados han sido en la administración pública, el 39% en gremios de servicios y el 10% en la industria.3

     Por otro lado, los cortes de calles y rutas de los sectores desocupados se incrementaron en una proporción considerable, llegando a 129 en lo que va de 2004, contra 106 de 2003 y 194 durante todo el 2002.4 Pero a pesar del número de cortes, y de lo masivo de algunas manifestaciones, este movimiento no ha conseguido lo principal de sus reivindicaciones, a saber, detener la caída de los planes sociales. Por otro lado, su fragmentación en diversidad de grupos se ha multiplicado, sumado a la política de cooptación por parte del gobierno del sector de D’Elia, líder de la FTV en la CTA. El asesinato de un referente de esta agrupación y otras muertes de activistas sociales, ha llevado a algunos dirigentes a plantear una situación de persecución política contra las organizaciones sociales y de desocupados. No parece ser ésta la realidad, cuando claramente el gobierno apuesta a una política de desgaste, y al hartazgo de sectores medios, trabajadores en su mayoría, que cada vez miran con menos tolerancia los cortes de calles, motorizados también por los medios de comunicación en su campaña contra los movimientos de desocupados.

Qué hacer?


     Tenemos entonces un panorama que se asienta en la terrible desigualdad social que hace que por cada $ 100 que produce la economía argentina, el 30% más rico se apropia de $ 65 y el 70% de la población restante debe arreglarse con apenas $ 35.5

     Por otro lado, el franco dominio de las distintas burocracias sindicales, hace difícil de implementar una unidad de acción de todos los trabajadores de un sector, por reivindicaciones mínimas, que permitan una acumulación de  fuerzas desde abajo, para quebrar la situación desfavorable de los trabajadores. Pero creemos que es lo que se debe impulsar en todos los ámbitos posibles: pelear por una perspectiva unitaria, explicando pacientemente a los trabajadores que debemos unirnos en pos de nuestras reivindicaciones más elementales, que hoy pasan fundamentalmente por el salario, pero que deberían incluir las condiciones laborales, organizados de manera que no haya maniobras burocráticas que desvíen la lucha. Pero debemos decir que no es esa la situación de hoy en día. Por donde quiera que miremos se multiplican los sindicatos con sus dirigencias dispuestos a cuidar su sillón o aunque más no sea su puestito, sin perspectiva política más que jugar en la interna del partido gobernante a favor de algún cacique.

     Con un tinte más izquierdista, las organizaciones de desocupados no le escapan a esta fragmentación, muchas veces alimentadas artificialmente, como tampoco al manejo clientelar en su forma de hacer política.

     Ante esto, favorecer la más amplia unidad de acción, que apunte a fortalecer la situación aunque más no sea de pequeños sectores, aportando a la organización y avance en claridad política de los sectores de vanguardia, es la salida más positiva que se puede dar en la actual situación.

            Al mismo tiempo, plantear el debate sobre la política nefasta de los dirigentes sindicales, es una herramienta más que útil a fin de consolidar espacios de crítica y construcción de una alternativa política y sindical a lo existente.