LIGA COMUNISTA (ARGENTINA)

Revista Debate Marxista N° 8
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas  
Sobre las fuerzas productivas y su desarrollo

Rolando Astarita
Revista Debate Marxista N° 8

Uno de los pilares sobre los que se basaron la política y el programa del movimiento trotskista es la tesis de que las fuerzas productivas (en adelante FP) no se habrían desarrollado en el capitalismo desde 1914 o, en su defecto, desde 1929 (hay cierta ambigüedad en la periodización). Para los partidos trotskistas esto se convirtió, con el paso del tiempo, en una cuestión de "principios", porque desde su óptica el triunfo de la revolución socialista sólo es posible si se llegara a un estadio en que las FP ya no se pudieran desarrollar, en términos absolutos, bajo el capitalismo.

Esta "necesidad" de demostrar el estancamiento de las FP se reforzó por la adhesión acrítica al Programa de Transición, de la Cuarta Internacional de 1938. Ese programa, escrito por Trotsky en plena crisis del capitalismo, se apoya sobre el estancamiento de las FP. El fundador de la Cuarta Internacional esperaba que al finalizar la guerra se extendería la revolución socialista o, en su defecto, pensaba que la humanidad se precipitaría en el estancamiento y el fascismo dominaría el mundo.

Pero en la posguerra no se dio ninguno de esos escenarios; el capitalismo logró -sobre la base de las inmensas derrotas del proletariado europeo en los '30, y de la política contrarrevolucionaria del stalinismo y la socialdemocracia- reanudar una fuerte acumulación y crecimiento económico. Este, lejos de reducirse a los países adelantados, se extendió también en los países atrasados. Atados a una concepción dogmática, los partidos trotskistas fueron incapaces de registrar estos hechos y mucho menos de explicarlos teóricamente. En los años cincuenta y sesenta (pleno "boom" económico) siguieron afirmando que la crisis capitalista abierta en los treinta no se había cerrado, y que la curva de desarrollo capitalista en el mundo estaba en los mismos niveles que a principios de siglo. La única excepción a esta posición fue el sector de E. Mandel y sus partidarios (del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional). Mandel criticó la tesis del estancamiento permanente de las FP y trató de explicar el crecimiento de la posguerra sobre la base de las leyes descubiertas por Marx. De todas maneras, tampoco Mandel sacó todas las conclusiones con relación al programa de la Cuarta Internacional y su táctica política.

En la Argentina todas las organizaciones trotskistas hicieron de la tesis del estancamiento mundial de las FP una bandera distintiva, planteando incluso que el no reconocerla implicaba tener posiciones contrarrevolucionarias. Para sustentar su tesis estancacionista, terminaron modificando -junto a los trotskistas de otros países- la concepción clásica del marxismo sobre las FP, de cómo se evalúa su desarrollo y de su naturaleza. Esencialmente plantearon que la principal FP es "el hombre" y que, por lo tanto, el desarrollo de las FP debe medirse por la mejora en las condiciones físicas e intelectuales del ser humano; en particular, por la situación material de la clase obrera, la clase productora por excelencia bajo el capitalismo1. Así la discusión sobre el desarrollo de las FP se mutó en una discusión sobre la evolución de los índices de pobreza y de hambre en el mundo. Accesoriamente han esgrimido argumentos acerca del crecimiento de la industria armamentista (fuerzas destructivas) y de la destrucción de la naturaleza por el capitalismo.

Dado que la categoría FP está en la base misma de la teoría marxista y de su crítica al capitalismo, es evidente la importancia de esta discusión para el rearme del movimiento marxista. En esencia, no se puede comprender en qué consiste el choque entre las FP y las relaciones de producción si no se entiende qué son las FP y qué es su desarrollo. Si falta esa comprensión, el programa y las perspectivas de la lucha socialista están ubicados sobre un terreno falso. Además, el análisis y la crítica del capitalismo también carecerá de bases sólidas, porque no dará cuenta de sus tendencias más fundamentales. Como dicen las tesis de unificación entre LSR y LM, la visión del estancamiento permanente de las FP no permitió registrar los grandes cambios que se estaban produciendo en el mundo en el último medio siglo, en especial el crecimiento urbano y de la clase obrera.

Para el marxismo, el desarrollo de las FP significa el crecimiento de las premisas materiales y sociales de la revolución socialista. Esto es, el desarrollo de las FP implica el desarrollo del proletariado por un lado, y de los medios técnicos para el despliegue de las capacidades productivas del ser humano; es por eso que la revolución socialista podrá socializar los medios para la producción de la riqueza. Entonces, si la tesis del estancamiento de las FP desde principios de siglo es cierta, debería demostrarse que las condiciones materiales de la revolución socialista son hoy iguales o peores que en 1914, que la clase obrera es más débil socialmente, y que los medios materiales para la producción de riqueza son iguales o más pobres.

Basta una comparación superficial entre la situación del mundo en 1914 y la actualidad para comprobar lo absurdo de la posición estancacionista. En 1920, por ejemplo, la clase obrera casi no existía en América latina y Asia, y era absolutamente minoritaria en el sur y este de Europa. Hoy la clase obrera ha pasado a ser predominante a nivel mundial y, por primera vez desde el neolítico, la población campesina no es mayoría (ver Tesis), y puede producir todos los alimentos necesarios para una población que se duplicó en el último medio siglo.Por otro lado las posibilidades de socializar riqueza y medios para producirla eran incomparablemente menores a principios de siglo que en la actualidad. La productividad del trabajo desde princpios de siglo se multiplicó varias veces. Las tasas promedio de crecimiento de las economías capitalistas fueron globalmente superiores desde 1940 a 1996, a las tasas anuales promedio de crecimiento de Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y Francia durante el siglo 19 (todos los marxistas coinciden que en ese siglo crecieron las condiciones materiales y sociales para la revolución en esos países). ¿Cómo se puede afirmar entonces que las premisas materiales de la revolución socialista no son hoy mayores que en 1938 a nivel mundial? Casi es de "sentido común" afirmar que los avances tecnológicos abren hoy posibilidades infinitamente mayores a una revolución socialista que hace 60 o 70 años: la computación significa la posibilidad de reducir al mínimo trabajos administrativos y abriría campos nuevos a la planificación; el desarrollo descomunal del transporte y comunicaciones; las posibilidades de la automatización del trabajo; los avances colosales de la medicina, de la biotecnología, etc. Por otro lado, la internacionalización de la economía da mayores bases al programa internacionalista del socialismo. En definitiva, si la visión "estancacionista" fuera consecuente, debería concluir en que la revolución no es posible por el debilitamiento social (¡tras ochenta años de estancamiento de las FP!) de la clase obrera, o en el caso de que triunfara (tal vez motorizada por los marginados) sólo "socializaría miseria". Es claro entonces que la tesis del estancamiento permanente de las FP lleva agua al molino de los que sostienen que el "sujeto social" de la revolución socialista -esto es, la clase obrera- ha desaparecido, y con ello también la vigencia del marxismo como teoría y programa de la revolución.

Por otra parte, a la par que crecieron las condiciones materiales de la revolución, también las contradicciones del capitalismo (contradicción entre la clase obrera y el capital, entre las fronteras nacionales y las FP, etc.), son hoy mucho mayores porque el desarrollo de las FP es el desarrollo de las contradicciones insalvables del sistema capitalista (ver Tesis). La necesidad de la revolución socialista es entonces cada vez más acuciante.

En un plano aún más general, podemos dar el siguiente argumento: si se pretende medir el desarrollo de las FP por el bienestar de la clase obrera, debería concluirse que un período como la Revolución Industrial inglesa (cuando la clase obrera incluso se reducía físicamente por las penosas condiciones de trabajo y alimentación a que estaba sometida; ver Marx, 1946, cap. 13) no constituyó una fase de desarrollo de las FP. Los partidarios de la tesis del estancamiento han terminado por reconocer, parcialmente, que están en un callejón sin salida, pero no han revisado sus raíces teóricas. De esto se derivan graves confusiones y errores políticos y programáticos.

En este trabajo nos proponemos entonces analizar el concepto de Marx sobre FP. Trataremos de demostrar que para Marx no se trata de dar una "definición" ahistórica de lo que son las FP, sino de comprender su dialéctica y por lo tanto los cambiantes parámetros para evaluar su desarrollo. Analizaremos luego brevemente los argumentos sobre armamento y ecologismo, para terminar discutiendo la posición que postula que debería haber un estancamiento absoluto del sistema capitalista para que pueda triunfar la revolución socialista. A esta visión le opondremos una mucho más dinámica, que surge de captar el carácter contradictorio y "en espiral" que tiene el desarrollo de las FP bajo el capitalismo.

Por último, esperamos que este trabajo también sea de provecho para otros compañeros que, sin provenir del movimiento trotskista, compartan -total o parcialmente- ideas similares a las que aquí criticamos2, o se interesen en ahondar en fundamentos del materialismo histórico. También puede ser de interés la discusión que haremos de las posiciones de Cohen, a los efectos de ilustrar -por contraposición- la concepción dialéctica de Marx.

Proceso de trabajo y fuerzas productivas

Un error común entre estudiosos de la obra de Marx es pretender encontrar "definiciones" que sean aplicables urbi et orbi. Esto sucedió reiteradamente con la discusión sobre las FP; por ejemplo, cuando se quiso determinar si "en general" es el hombre o la máquina, si es el conocimiento o su habilidad "la" principal FP y la clave del desarrollo.

El intento de Cohen (1986) de realizar un análisis "riguroso" de los textos de Marx, pero despreciando la dialéctica, es un caso ejemplar y "de máxima" de este tipo de enfoques; en este sentido, se emparenta con las "definiciones" generales que encontramos entre los teóricos trotskistas del estancamiento permanente3. La clave es comprender que en Marx -como en Hegel- las definiciones sólo dan una primera aproximación (una "representación", diría Hegel) de las cuestiones o cosas que son realidades concretas y en desarrollo. Por eso, el concepto de FP en Marx se irá construyendo. Trataremos de seguir el camino de esta construcción en Marx paso a paso.

La misma idea de "fuerza" nos induce a considerar a las FP en relación y en proceso, nunca como algo absoluto y estático, ni como una cualidad que exista "en sí" misma. Es que, como ya lo había apuntado Hegel, una "fuerza" existe en tanto se manifiesta, o sea, existe sólo en sus efectos; siempre expresa la necesidad de "tránsito entre diferentes momentos", que están en interacción (piénsese, por ejemplo, en la fuerza de atracción o la fuerza magnética4).

En el caso que nos ocupa, cuando hablamos de "fuerza productiva" nos estamos refiriendo no a una cualidad estática (veremos luego que ésta es la concepción de Cohen y en general es propia del pensamiento metafísico) sino a la relación e interacción entre momentos del proceso de trabajo, en el cual se despliegan las fuerzas transformadoras. Por este motivo Marx plantea el tema de las FP analizando "en general" el proceso de trabajo y para ubicar desde el principio la discusión de las FP en esa totalidad.

Comencemos destacando algunas particularidades de este proceso de trabajo "en general", tal como los estudia Marx. Marx desarrolla la noción en los Grundrisse, en el Capítulo VI (inédito), y esencialmente en el capítulo V del primer libro de El Capital.

Para interpretar mejor su pensamiento, nos apoyaremos en Hegel; no lo hacemos por un afán de "hegelianizar" a Marx, sino para destacar la importancia del tratamiento dialéctico de las FP. El propio Marx cita aprobatoriamente -en El Capital- la concepción de Hegel sobre las herramientas que se encuentra en la lógica de la Enciclopedia, en el capítulo sobre la teleología. Marx parte del trabajo humano, distinguiéndolo del trabajo del animal por el hecho de que el primero, antes de ejecutar su obra, "la proyecta en su cerebro", de manera que "al final del proceso de trabajo brota un resultado que antes de comenzar el proceso existía ya en la mente del obrero, es decir, un resultado que tenía ya una existencia ideal".

En la Enciclopedia, (en el punto sobre la teleología y el fin), Hegel también nos dice que al comienzo el fin es meramente subjetivo, y por lo tanto debe conquistar la objetividad, superar la diferencia entre ambos polos (Hegel, 1990, parr. 204). Entonces, para superar esa diferencia, hace falta una mediación, que establecerá una unidad dinámica entre lo subjetivo y lo objetivo; esa mediación es la actividad conforme a un fin, de manera que lo esencial no será ni lo objetivo ni lo subjetivo, sino esa actividad.

Destaquemos que "mediar" en Hegel significa negar, y la negación es la fuente de movimiento, es la contradicción. La actividad niega a los polos de lo subjetivo y objetivo como entidades "en sí", conservándolos transformados y superados en una unidad que es proceso y movimiento.

Marx rescata esta idea en El Capital, donde nos dice que los factores simples que intervienen en el proceso de trabajo son "la actividad adecuada a un fin, o sea, el propio trabajo, su objeto y sus medios", y el verdadero motor del desarrollo entonces será el trabajo, el mediador entre el fin meramente subjetivo y la objetividad. Al transformar el hombre al objeto de trabajo, transforma su propia naturaleza, y por eso el trabajo se convierte en la clave del proceso de hominización.

Volvamos un momento a Hegel. Este término medio "entero", nos dice Hegel, es entonces "la actividad". Pero este término medio no permanece entero, porque es "roto", escindido en dos momentos: "la actividad y el objeto que sirve de medio" (Hegel, 1990, parr. 208, traducción corregida de acuerdo con la edición alemana).

¿Qué quiere decir Hegel? Que cuando se desarrolla la actividad sobre el objeto, esa actividad, que era la mediadora originaria entre lo subjetivo y lo objetivo, sufre una transformación, porque el mismo objeto sobre el que se trabaja comienza a experimentar una transformación, al convertirse él mismo en medio, esto es, en herramienta, que a su vez debe respetar la "otra" objetividad, el material sobre el que actúa.

La herramienta es ahora la fuerza interna del concepto, pero puesta como actividad, unida con el objeto como medio. La actividad "es" ahora, hasta cierto punto, herramienta. En seguida Hegel desarrolla el pasaje que Marx cita en El Capital cuando trata el proceso de trabajo:

La razón es tan astuta como poderosa. La astucia consiste en general en la actividad mediadora, la cual, haciendo que los objetos actúen los unos sobre los otros de acuerdo con su naturaleza y se desgasten unos a los otros, sin mezclarse directamente en ese proceso, cumple su propio fin (Hegel, 1990, parr. 209; traducción modificada de acuerdo con la edición alemana).

En la Lógica Hegel también nos dice que la idea subjetiva adquiere realidad sólo en el medio, de manera tal que el medio se convierte en más importante que el fin, porque es la realización del fin, porque en él se conserva la racionalidad y se conserva precisamente como un extrínseco frente al fin, y por eso el poder del hombre sobre la naturaleza no va a residir encerrado en lo subjetivo, sino que estará plasmado en sus herramientas. Por esto mismo, dirá Hegel, el arado es superior al producto:

el arado es más noble de lo que son directamente los servicios que se preparan por su intermedio y que representan los fines. El instrumento de trabajo se conserva, mientras los servicios inmediatos perecen y quedan olvidados. En sus utensilios el hombre posee su poder sobre la naturaleza exterior, aunque se halle sometido más bien a ésta para sus fines (Hegel, 1968, p. 658; énfasis nuestro).

Recapitulemos un momento: lo más importante, el "motor" del proceso dinámico del trabajo NO es el polo subjetivo (la representación idealista; el conocimiento, etc.) sino la actividad misma del trabajo, la verdadera mediación entre ambos. Pero ese medio, la actividad, a su vez adquiere luego un segundo "nivel", digamos, que es el de la "actividad objetivada" gracias a la herramienta. Marx dice prácticamente lo mismo cuando explica que

los productos de la naturaleza se convierten directamente en órganos de la actividad del obrero, órganos que él incorpora a sus propios órganos corporales, prolongando así, a pesar de la Biblia, su estatura natural... (Marx, 1946, p. 132).

Por eso Marx considera al hombre "un animal que fabrica herramientas" y que el desarrollo de las FP se medirá crecientemente por el desarrollo de esa mediación objetiva que "delimita" al hombre con respecto al animal, y cuyo máximo exponente será la maquinaria bajo el capitalismo. En los Grundrisse encontramos una reafirmación de estas ideas; allí Marx sostiene que los medios de producción son "órganos del cerebro humano creados por la mano humana; fuerza objetivada del conocimiento" (Marx, 1989, t. 2, p. 230). "Organos del cerebro creados por la mano humana" es otra manera de hablar del "concepto devenido en actividad y medio transformador".

Sobre la base de lo anterior se puede entender por qué Marx consideraba que lo que distingue a las diversas épocas económicas no es lo que se hace, sino con qué instrumentos de trabajo (El Capital cap. 5)5. Esta es, precisamente, la base de la concepción materialista de la historia. Es en la misma línea de pensamiento que Marx muchas veces considera a la herramienta como la base de todo el desarrollo social (ver Marx, 1975, t. 1 p. 82). En toda la obra de Marx se pueden encontrar a cada momento pasajes que reafirman estas ideas.

La superioridad del método dialéctico

Podemos ahora referirnos brevemente a la concepción de Cohen, al efecto de destacar la superioridad del tratamiento dialéctico de Marx frente al análisis "riguroso" de la lógica formal.

Cohen sostuvo, contra concepciones equivocadas del tipo de "el hombre es la principal FP", que no debía hablarse de "cosas" como fuerzas de la producción, sino de sus "propiedades". Por ejemplo, serían FP la capacidad de trabajo del hombre, o la capacidad de operar de una máquina. Por esta razón Cohen insinúa que Marx adolece de falta de "rigor" porque considera a la "exteriorización" de la fuerza de trabajo como una FP, y no a la "cualidad" del hombre. Pero no se trata de eso, sino del abismo que media entre el método dialéctico y su enfoque estático-analítico. Si recordamos que "fuerza" alude a una relación y exteriorización que se produce en el seno del proceso productivo, podrá comprenderse por qué para Marx la fuerza de trabajo del hombre no podía ser FP por fuera de la interacción activa, (allí sólo lo es potencialmente) y sólo se convierte en "fuerza de la producción" dentro del proceso de trabajo.

Por las mismas razones podemos decir que la ciencia "en sí" tampoco es una FP, como sostiene Cohen. La ciencia sólo puede ser "fuerza" transformadora cuando se incorpora al proceso productivo, cuando se "plasma" o "corporiza" en alguno de sus momentos (en la máquina, en las operaciones del productor). Por eso en la historia se registran inventos o avances científicos que tardan mucho en significar un desarrollo de las FP. Y tampoco la naturaleza "en sí" (esto es, separada de la acción humana) es una FP; por ejemplo, la electricidad para el hombre primitivo no era una FP, como hoy no lo es el planeta Venus para el ser humano.

Obsérvese que aquellos que pretenden determinar si una cosa o la otra es la principal FP, al margen del proceso de producción y de su ubicación histórica, se deslizan hacia posiciones idealistas, porque minusvaloran el punto central del desarrollo que es la actividad mediadora entre los términos subjetivo y objetivo. Esto sucede con Cohen, quien afirma que el conocimiento es "el centro del desarrollo de las FP" (Cohen, 1986, p. 49). Esta es una reedición de la vieja concepción de que son "las ideas" las que mueven el mundo, expresada esta vez bajo la cubierta de una tesis que reivindica el "determinismo tecnológico"; algo parecido sucede con los schumpeterianos, que ubican a la mente como el primer motor de la invención tecnológica, y no al trabajo6.

A problemas parecidos conducen los intentos de "definir" al hombre (como hacen Moreno y otros trotskistas) como "la" FP. Por ejemplo, puede aumentar el número de obreros sin que ello signifique un desarrollo de las FP; es el caso de "crecimientos" extensivos, que terminan en desastres como sucedió en los regímenes stalinistas desde los '60.

Con esto se puede entender por qué la importancia de los momentos del trabajo varía de acuerdo con la evolución social y las relaciones económicas. Por ejemplo, podemos decir que en el período previo al trabajo específicamente humano, el verdadero "sujeto" era la naturaleza (de la cual forma parte el hombre), que actuaba tanto como "instrumento y medio de subsistencia" (Marx, 1989, t.1 p. 460). En ese primer estadio, la clave del desarrollo será la evolución de la herramienta natural, la mano. Por otro lado, cuando el productor es propietario de la herramienta de trabajo, la maestría del artesano pasa a ser una FP fundamental, clave del desarrollo (ver ídem; ver también las referencias de Marx en el capítulo sobre manufactura de El Capital). Por el contrario, en el esclavismo clásico, o en los regímenes asiáticos

que realizaban grandes obras públicas, la FP esencial es la fuerza del trabajo humano potenciada por la coordinación de la relación esclavista o de la burocracia, mientras que la habilidad manual no tiene un rol importante7. Aquí la FP es "el número" de efectivos empleados, no la maestría, que es esencial -como FP- bajo otra relación social y otra configuración del proceso de trabajo.

Las fuerzas productivas bajo el capitalismo

Debemos entonces estudiar la articulación particular de las FP bajo el capitalismo. En él ya no será el trabajo "del" productor el marco de referencia de la FP, sino el colectivo laboral, que es una creación capitalista (con relación al trabajo del artesano de la edad media), al agrupar y recrear la cooperación en un nivel muy superior a todo lo conocido antes en la historia (ver Marx, 1946, t. 1 cap. 11.). Surge así una nueva FP, el obrero social, que pertenece al capital; la organización de este colectivo es ahora también una FP importante. Pero aún más fundamental es entender la inversión que se produce en las relaciones mutuas de los momentos del trabajo con el paso a la gran industria, es decir, al modo de producción plenamente capitalista.

Si en el trabajo artesano la herramienta aparece como medio subordinado al poder del productor, y si en la manufactura la herramienta todavía está en la mano del obrero, en el capitalismo desarrollado (gran industria) el hombre pasará a ser mero apéndice del gigante automatizado que constituye el sistema de máquinas. Como lo explica Marx, el punto de partida de la revolución industrial es precisamente el pasaje de la herramienta desde las manos del obrero al dispositivo mecánico que opera con una cantidad de herramientas en forma simultánea. De allí surgirá la necesidad de un mecanismo motor más potente, y de allí también la cooperación de máquinas semejantes y el sistema de máquinas. Estos desarrollos (que son desarrollos de las FP), estudiados por Marx en el primer volumen de El Capital, muestran cómo evoluciona la relación entre los momentos del proceso productivo, donde estadios anteriores vuelven a encontrarse, en forma superada. Ahora la cooperación aparecerá esencialmente como "cooperación de máquinas", y el rasgo característico del desarrollo de las FP no será el desarrollo de la habilidad manual del productor8, sino la potencia y perfección crecientes del mecanismo colectivo. Lo que servía como parámetro de desarrollo de las FP en un estadio anterior, ahora no sirve.

Vemos en este proceso, característico del modo capitalista, la reaparición de las categorías "generales" estudiadas antes, pero ahora concretadas en su forma más pura. Si "en general" el dominio del hombre sobre la naturaleza se plasmaba en sus utensilios y herramientas, y éstos eran la objetivación de los fines subjetivos del ser humano, ahora Marx parece decirnos que recién en este estadio del desarrollo histórico se alcanza la "real" objetivación, si se compara con todo lo conocido antes, y en particular, con la manufactura (Marx,1946, p. 315). Ahora, en la maquinaria,

cobran independencia la dinámica y el funcioniemto del instrumento de trabajo frente al obrero (Marx, 1946, p. 331).

Y la herramienta se plasma en el

gigantesco autómata, formado por innumerables órganos mecánicos, dotados de conciencia propia, que actúan de mutuo acuerdo y sin interrupción para producir el mismo objeto (Marx, 1946, pp. 346-347).

Pero este crecimiento de las FP se produce a costa del empobrecimiento de uno de los momentos del proceso de trabajo en cuanto FP, el obrero individual, que antes dominaba un arte y una técnica (que ya había perdido en gran medida con la manufactura). Esta es una refutación de las concepciones "humanistas" del desarrollo de las FP, que buscan medir el desarrollo de las FP por el desarrollo de la "riqueza" del productor; en general, Marx rechazaba la visión (propia del romanticismo pequeño burgués) que evalúa el progreso histórico de la producción por el bienestar de los hombres9.

Por eso Marx añade que ahora las fuerzas naturales y del trabajo social "tienen su expresión en el sistema de maquinaria y forman con él el poder del patrón". Ahora el verdadero sujeto de las FP pasa a ser este autómata "dotado de conciencia propia", y ésta no es otra cosa que la expresión material del dominio del capital, del trabajo muerto, sobre el trabajo vivo. El desarrollo se hará mediante el creciente desplazamiento del segundo por el primero, y esto constituirá la contradicción más íntima del crecimiento capitalista. A pesar de lo que digan los defensores de las tesis "humanistas" sobre las FP, es un hecho entonces que Marx evalúa su desarrollo sobre la base de la acumulación del capital, extensiva y fundamentalmente intensiva; por ejemplo:

... el nivel alcanzado en su desarrollo por el modo de producción fundado en el capital (...) se mide por la magnitud existente de capital fijo, no sólo por su cantidad, sino igualmente por su calidad (Marx, 1989, t. 2, p. 241).

Y también en el Manifiesto Comunista Marx y Engels enumeran los elementos en que consiste el desarrollo de las FP logrado por la burguesía, y dicen:

La burguesía (...) ha creado fuerzas productivas más abundantes que todas las generaciones pasadas juntas. El sometimiento de las fuerzas de la naturaleza, el empleo de las máquinas, la aplicación de la química a la industria y a la agricultura, la navegación de vapor, el ferrocarril, el telégrafo eléctrico, la adaptación para el cultivo de continentes enteros, la apertura de los ríos a la navegación, poblaciones enteras surgiendo por encanto, como si salieran de la tierra. ¿Cuál de los siglos pasados pudo sospechar siquiera que semejantes fuerzas productivas dormitasen en el seno del trabajo social? (Marx y Engels, 1975, págs. 26ÿ27; énfasis nuestro).

Las citas se pueden multiplicar. Pero lo esencial es comprender que, bajo el capitalismo, desarrollar las FP es entonces acumular plusvalía en la esfera productiva, con vistas a aumentar la producción de plusvalía, incrementando los volúmenes de capital y al mismo tiempo desplazando mano de obra. El capital que fracasa sistemáticamente en hacerlo, pierde ante la competencia y es derrotado, es decir desaparece. De ahí la concepción de Marx de que el capitalismo no puede existir sin acumular, sin revolucionar constantemente todos los medios de producción (ver Marx, 1946, cap. 22 y 23).

Armamento, ecología y fuerzas destructivas

Con lo visto hasta aquí puede comprenderse lo erróneo de considerar que las FP estén estancadas porque crezca la industria armamentista. Este problema debe discutirse en relación con la acumulación, no "en sí".

Por supuesto, teóricamente es posible demostrar (y Marx alude al tema al referirse a las industrias de lujo, que pueden equipararse hasta cierto punto con el rol de la industria militar en los esquemas de acumulación), que si la industria armamentista excede determinados límites puede llegar a absorber toda la plusvalía disponible para la acumulación, de manera que se daría una desacumulación, o un estancamiento permanente. Esto ha sucedido en las guerras (tomando a los países beligerantes de conjunto), produciéndose así una destrucción absoluta de las FP. Pero en la posguerra los gastos armamentistas ocuparon en general una parte bastante menor al 10% del producto nacional, dejando lugar, por lo tanto, a la acumulación ampliada. La relación gastos militares/pnb (producto nacional bruto) para los principales países imperialistas fue:

1950 1955 1960 1965 1970
EE.UU   5,7 9,9 9,1 7,6 8,3
G.Bretaña 6,3 7,7 6,3 5,9  4,9
Francia   5,8 4,9  5,4 4,0  3,3
Alem. Oc. 4,5 3,3 3,2 3,9 3,2
Italia     3,2 2,8 2,5 2,5 3,6

(Fuente: Citado por Mandel, 1979, págs. 270-271).

Por otra parte es necesario tener una visión histórica del problema y del papel que ha jugado el ejército en la historia del capitalismo. Por ejemplo, que la cibernética, la computación, la aviación, la energía atómica, y tantos otros inventos, hayan sido desarrollados en el ejército antes de pasar a la producción capitalista civil, no implica el estancamiento de las FP. Por último digamos que gran parte de la historia del capitalismo está marcada por incesantes guerras, y no por ello Marx y Engels negaron el desarrollo de las FP. Todo se reduce, una vez más, a decidir si las tasas de acumulación capitalista avanzan o no; si la riqueza material, en la forma de medios de producción, crece o no. La destrucción y el retroceso de la producción que afectaron a Europa en las dos grandes guerras de este siglo nos están diciendo que se trató de períodos globales de destrucción de las FP (aunque no para los Estados Unidos). Por el contrario, la Revolución Industrial inglesa, que se considera un período de desarrollo del capitalismo coincidió en buena parte con las guerras napoleónicas que asolaron a Europa. La paz que siguió fue acompañada por una fase de estancamiento económico. El desarrollo de las FP en Alemania desde 1900 a 1913 fue acompañado por una frenética carrera armamentista. Por eso no se puede decir que basta que haya fuertes gastos en armas, guerras o muchas invenciones en el ejército para sentenciar que las FP no se desarrollen y que necesariamente la paz sea sinónimo de mayor crecimiento.

Otro argumento de la posición "estancacionista" se refiere a la destrucción de la naturaleza. Se habla del efecto invernadero, de la lluvia ácida, de la capa de ozono, de la destrucción de los bosques, etcétera.

Es evidente que el desarrollo del capitalismo se asentó en un colosal despilfarro y destrucción de recursos naturales (como ya lo había señalado Engels), y que esta destrucción alcanzó niveles nunca imaginados. Pero de allí existe un gran paso a poder afirmar que ésta es la contradicción fundamental sobre la cual se sustenta el programa de la revolución socialista. Los que sostienen que la contradicción fundamental es entre el capitalismo y la naturaleza (tesis del ecologismo de izquierda), deben deducir que las premisas de la revolución socialista no surgen como una necesidad ineludible del desarrollo contradictorio, interno, del sistema, sino de la contradicción de la sociedad "en general" con la naturaleza. De ello se deduciría que es posible y necesaria una alianza con las clases medias -con un programa "racional"- e incluso con los capitalistas interesados en el cada día más rentable negocio ecológico, para salvar a la humanidad de la devastación planetaria. Tal vez sea ilustrativo del fracaso de esta crítica al capitalismo lo que sucedió con el ecologismo de izquierda europeo y norteamericano. En los años setenta éste sostenía que las energías no nucleares eran incompatibles con el capitalismo, y que por lo tanto la lucha por la energía solar o eólica llevaría a la revolución socialista. Pero es un hecho que los mismos monopolios dedicados a la extracción de hidrocarburos fomentan (desde los ochenta, por lo menos) la investigación en otros tipos de energía, porque advierten que pueden llegar a transformarse en un negocio rentable. Lo mismo podemos decir de las recientes mutaciones de empresas norteamericanas, dedicadas hasta hace poco tiempo a la industria de guerra, y que hoy hacen pingües negocios con la ecología en California y otros estados.

Desarrollo de las fuerzas productivas y revolución

Existe una idea, muy extendida en el trotskismo, que sostiene que para que triunfe una revolución socialista el capitalismo debe haber agotado completamente sus posibilidades de desarrollo. De esta manera se llega a decir que si no hubiera existido la revolución de Octubre, Rusia hubiera quedado en el mismo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas que el de 1917; en la misma línea de razonamiento se debe sostener que hoy es imposible la expansión del capitalismo en Rusia.

Así, con esta tesis se llega a una de esas posiciones que hacen aparecer al marxismo como un dogma sólo sostenible a costa de negar la realidad. Pero los partidos trotskistas tienen mucho interés en demostrar este estancamiento secular porque, en su óptica, si las FP se hubieran desarrollado -a nivel mundial- después de 1917, se demostraría que el programa revolucionario del bolchevismo habría estado equivocado y, peor aún, no habría ninguna posibilidad revolucionaria10.

La única justificación "teórica" para sostener esta posición es el famoso Prólogo a la Crítica de la Economía Política de Marx, donde se da a entender que la revolución y el reemplazo del antiguo modo de producción por uno superior sólo es posible si se llega a un estancamiento en términos absolutos de las fuerzas productivas, esto es, si el antiguo modo de producción se "agotó" y ya no permite ningún nuevo avance11.

Pero... ¿es posible demostrar que el capitalismo había llegado en 1917 a una imposibilidad absoluta de seguir desarrollando las FP? Sin embargo, la revolución socialista triunfó en Rusia. O podemos presentar el siguiente problema: cuando se aproxima la crisis de 1857 Marx esperaba el estallido de una revolución proletaria en Europa, para lo cual escribe los Grundrisse, a los que consideraba esenciales para dar un "basamento teórico" al movimiento revolucionario que esperaba. Sin embargo no pretende encontrar una razón para que el capitalismo ya no pudiera seguir desarrollando las FP, en términos absolutos; a pesar de eso, creía en la posibilidad de una revolución proletaria. Por otra parte, Marx era consciente, y así lo dijo a lo largo de toda su obra, que el capitalismo no puede sobrevivir sin revolucionar constantemente las FP.

En nuestra opinión, la única forma de salir de esta contradicción entre la cita anterior de Marx por un lado, y toda su teoría y la evidencia del desarrollo capitalista y la lucha de clases, por el otro, es cuestionando la aplicabilidad al régimen capitalista de la concepción planteada en el "Prólogo".

En este punto nos apoyamos en la interpretación que da Elster (1990) de ese pasaje. Elster sostiene que esta cita es aplicable a los modos de producción precapitalistas, pero no al capitalismo. De hecho, Marx se refirió muchas veces a que las formas precapitalistas de producción eran esencialmente conservadoras en lo que respecta al cambio tecnológico, que éste se producía de forma lenta, y cuando las fuerzas productivas aceleraban su desarrollo, entraban en conflicto agudo con las relaciones de producción.

Es decir, las relaciones de producción de determinados modos de producción precapitalistas eran incompatibles con determinados avances tecnológicos. En cambio el capitalismo es esencialmente dinámico en lo que respecta al cambio tecnológico y revoluciona permanentemente las fuerzas productivas.

También Elster recuerda que en el primer tomo de El Capital Marx sostiene que "todos los anteriores modos de producción eran esencialmente conservadores". Y en los Grundrisse existe un extenso pasaje, también citado por Elster, en el cual se destaca la diferencia:

A pesar de estar limitado por su propia naturaleza, el capital lucha hacia el desarrollo universal de las fuerzas de producción y se convierte en la presuposición de un nuevo modo de producción... Todas las formas anteriores de sociedad zozobraron debido al desarrollo de la riqueza o, lo que es igual, debido a las fuerzas sociales de producción (Elster, 1990, pp. 188-189, énfasis de Elster).

Aquí Marx dice claramente entonces que los modos de producción precapitalista sucumben porque son incapaces de absorber el cambio tecnológico -por ejemplo, Marx recuerda la destrucción del feudalismo mediante la brújula, la pólvora y la imprenta-, mientras el capitalismo fue capaz de absorber todos los cambios tecnológicos -y por cierto que muy rápidos y violentos durante muchos períodos- que se sucedieron12.

Se puede argumentar que estos cambios tecnológicos no se incorporan a la producción en la misma medida en que están disponibles, es decir, que la tasa de cambio tecnológico potencial es mayor que la tasa de cambio tecnológico real. Esto es cierto, y ya Marx había constatado -teórica y empíricamente- que la máquina tropezaba con las condiciones capitalistas para su introducción en la producción. Pero eso no niega, evidentemente, que el capitalismo haya podido seguir desarrollando las fuerzas productivas, cuando las condiciones de valorización fueron convenientes.

En este respecto la interpretación de Elster nos parece correcta, en el sentido de que la afirmación del "Prólogo" no vale para el capitalismo. De todas maneras queda por discutir por qué Marx no explicitó el punto, cuando en todos los otros textos citados ése parece ser su pensamiento. Es un problema abierto que habrá que seguir estudiando.

Un desarrollo tendencial "en espiral"

Llegados a este punto nos apartamos de la interpretación de Elster, porque para éste las posibilidades de desarrollo están libres de contradicciones profundas, y los "derrumbes" del sistema desaparecen de su visión. Elster parece interpretar, además, que ése era el pensamiento de Marx.

Pero en realidad, en la propia cita de los Grundrisse que nos presenta, y en muchos otros pasajes, Marx recuerda que el modo de producción capitalista "es una forma limitada de producción", es decir, el desarrollo de las fuerzas productivas tropieza con barreras. Marx está muy lejos de tener una visión "productivista", de evolución lineal de las FP (en la que pretendió apoyarse el reformismo de la Segunda Internacional); por el contrario, se trata de un desarrollo inherentemente contradictorio.

Es que el desplazamiento de la mano de obra por la herramienta -o sea, el dominio creciente del trabajo muerto sobre el trabajo vivo- ahoga la fuente de valorización del capital, y con ello embota el acicate fundamental que empuja al desarrollo de las FP. De ahí las crisis periódicas, de ahí también los desarrollos "en espiral", con FP cada vez mayores y más universales comprometidas en crisis recurrentes. La teoría del capital de Marx, del desarrollo de las FP y de su crisis, constituye así un todo orgánico, porque los límites son internos, inherentes, al mismo desarrollo.

No se puede captar esta dialéctica si no se comprende qué son las FP, si no se capta la tendencia al desplazamiento de la actividad humana (creadora de valor) por la máquina (valor objetivado), si no se entiende que toda la historia del capital es la historia del crecimiento de esa contradicción. Por eso las crisis son inevitables. Aquellos que desprecian estos conceptos fundamentales para seguir aferrados a la muletilla de que el obrero es la FP principal bajo el capitalismo, en realidad están desconociendo lo más profundo de toda la obra de Marx. Deberían fundar su teoría de las crisis en otra no marxista; y deberían además, intentar explicar teóricamente por qué el capitalismo, desde 1914, sólo podría recuperarse de sus crisis (de acuerdo con sus concepciones) hasta un nivel de desarrollo igual al que existió aquel año, nunca superior a nivel mundial.

El mismo desarrollo entonces crea las condiciones de la revolución (ver Tesis). Posiblemente una razón adicional para que muchos grupos trotskistas se negaran a reconocer el desarrollo de las FP estriba en que sólo pueden concebirlo de forma linealmente evolutiva. Pero evidentemente un error no se puede subsanar con otro simétrico.

Es claro que desde su más tempranos trabajos Marx y Engels concibieron el camino del desarrollo y crisis capitalista "en espiral". Esto se puede ver en El Manifiesto Comunista, y se repite en los Grundrisse, donde Marx habla de las contradicciones que "derivan en estallidos, cataclismos, crisis", que constituyen el aniquilamiento de una gran parte del capital; y este punto es la base para proseguir la marcha hacia nuevas y mayores crisis (Marx, 1989, t. 2, pp. 282-284). De esta forma

... estas catástrofes regularmente recurrentes tienen como resultado su repetición en mayor escala, y por último el derrocamiento violento del capital (ídem, págs. 283ÿ4; énfasis nuestro).

En síntesis, para Marx:

  1. el desarrollo de las FP es el desarrollo de la acumulación capitalista;
  2. ese desarrollo lleva a crisis;
  3. las crisis son la manifestación del choque de las FP con las relaciones de producción;
  4. estamos, por lo tanto, en presencia de avances y estallidos o "derrumbes" violentos;
  5. si no hay salida revolucionaria la burguesía terminará por reanudar la acumulación;
  6. esa salida prepara, sin embargo, crisis mayores.

Anotemos brevemente (aunque esperamos desarrollarlo en un próximo trabajo) que Lenin captó el sentido de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en el capitalismo, al sostener que la era del imperialismo conoce los períodos de extremo desarrollo y de aguda crisis, que preparan el terreno material de la revolución.

Escribe Lenin:

"Sería un error creer que esta tendencia a la descomposición excluye el rápido crecimiento del capitalismo. No;_ en su conjunto el capitalismo crece con una rapidez incomparablemente mayor que antes, pero este crecimiento no sólo es, en general, cada vez más desigual, sino que esta desigualdad también se manifiesta, en particular, en la descomposición de los países de mayor capital (Inglaterra)" (Lenin, 1973, pp. 491-492).

Tendencialmente entonces es esa contradicción la que, como dice Marx, lleva al sistema "a su disolución".


Notas

Nota 1

Esta posición la sostuvieron Lambert, dirigente trotskista de Francia, Healy y Slaughter de Inglaterra, Vargas de Hungría, entre otros. En la Argentina N. Moreno, del MAS y Altamira del PO. Aquí hoy siguen reivindicando la posición estancacionista el MST, el PO, el PTS y grupos menores; el MAS representa un fenómeno un poco más complejo, porque algunos dirigentes han reconocido que las FP se han desarrollado, pero no analizan los errores teóricos de sus anteriores posiciones ni exploran las consecuencias políticas de los que implica el cambio de posición. Una explicación típica sobre el estancamiento de las FP de todos estos grupos se puede ver en N. Moreno (1980).

Nota 2

Por ejemplo los teóricos del maoísmo también sostuvieron aue el hombre era la principal FP. Bettelheim (1976) afirma que "la principal fuerza productiva está constituída por los propios productores" (p. 27). Aquí Bettelheim critica a Trotsky porque éste sostenía que "el marxismo parte del desarrollo de la técnica, como principal resorte del progreso, y construye el programa comunista fundamentado en la dinámica de las fuerzas de producción" (citado por Bettelheim, p. 21). Bettelheim, como otros teóricos que trataron de justificar a la burocracia maoísta, trataba de explicar que China podía construir el socialismo en un solo país, a pesar del atraso tecnológico, porque poseía en abundancia "la principal FP", el hombre. Es altamente revelador de su confusión teórica el que los trotskistas hayan adoptado la misma tesis sobre FP que Bettelheim esgrime contra Trotsky, al mismo tiempo que afirmaban defender el legado teórico de Trotsky y estar contra el programa de construcción del socialismo en un solo país.

Nota 3

El concepto de FP de Cohen y su método analítico y lógico-formal fueron criticados por Therbon (1980) y Harvey (1990), pero sin profundizar en el enfoque dialéctico de Marx.

Nota 4

Ver Hegel, 1994, págs. 82 y sig.; nos hemos apoyado para la interpretación en Marcuse (1986, p. 111) e Hyppolite (1991, págs. 109 y sig.).

Nota 5

Ver Marx, 1946,  p. 32.

La rama de la antropología moderna que se ocupa de la prehistoria no hace sino confirmar esa afirmación de Marx: basta ver que las culturas prehistóricas se estudian y clasifican según el tipo de herramientas que utilizaban y las técnicas de fabricación de las mismas.

Nota 6

Engels ha criticado esa concepción:

"El rápido progreso de la civilización fue atribuído exclusivamente a la cabeza, al desarrollo y a la actividad del cerebro. Los hombres se acostumbraron a explicar sus actos por sus pensamientos, en lugar de buscar esta explicación en sus necesidades ... Así fue como, en el transcurso del tiempo, surgió esa concepción idealista del mundo, que ha dominado el cerebro de los hombres..." (Engels, 1975, p. 85).

Esta tesis es confirmada por la moderna antropología científica, y de este trabajo la pieza clave, fundamental, es la fabricación de herramientas. Gracias a haber adquirido una posición erecta, nuestro lejano antepasado "fabrica" su primera herramienta: su propia mano (con la oposición dígito-pulgar), lo que lleva a un mayor desarrollo del cerebro y a que la mano sirva para fabricar nuevas herramientas. A partir de allí el desarrollo del cerebro, del lenguaje y de la fabricación de instrumentos de trabajo van de par y en esto consiste esencialmente el proceso de hominización.

Nota 7

Dice Marx al respecto:

"Bastaba con el número de obreros congregados y con la concentración del esfuerzo... Los trabajadores no agrícolas de las monarquías asiáticas tenían poco que aportar a aquellas obras, fuera de su esfuerzo físico individual, pero su número era su fuerza..." (Marx, 1946, p. 269).

Nota 8

Marx dirá que "con el instrunebto de trabajo pasa también del obrero a la máquina la vistuosidad en su manejo" (Marx, 1946, p.347).

Nota 9

En Teorías de la Plusvalía Marx critica las tesis "humanistas" del desarrollo de las FP, que Sismondi defendió contra Ricardo. Marx toma partido en este punto por Ricardo, al que califica de científico. Dice que Ricardo quiere "la producción con vistas a la producción" (o sea el desarrollo de las FP), y que oponer a la finalidad del desarrollo de las FP "el bienestar del individuo, como lo hace Sismondi, es afirmar que el desarrollo de la especie debe detenerse para proteger el bienestar del individuo". (ver Marx, 1972, t. 2, pp. 98-99).

Nota 10

En los años veinte Trotsky afirma que la revolución rusa se produjo porque el capitalismo ya no podía desarrollar las FP, y que si existiese otro período, a nivel mundial, de gran desarrollo de las fuerzas productivas, se probaría retrospectivamente que toda la estrategia bolchevique estaba basada en un error de apreciación de escala gigantesca:

"Dicho de manera sencilla, significaría que hemos cometido un error en la estimación fundamental de la historia. Significaría que el capitalismo no agotó aún sus "misiones" en la historia y que la presente fase imperialista no era de declinación del capitalismo, sus últimas convulsiones, sino el amanecer de una nueva prosperidad capitalista" (Trotsky, 1976, p. 60).

Nota 11

El pasaje del "Prólogp" que da pie a esta interpretación es el siguiente:

"Una formación social jamás perece hasta tanto no se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las cuales resulta ampliamente suficiente..." (Marx, 1980, p. 5).

Nota 12

También en Marx, 1983, encontramos una comparación con los regímenes precapitalistas; Marx anota que en esos modos de producción :los magistrados habían prohibido, por ejemplo, los inventos, para no quitarles el pan de la boca a los trabajadores..." (p. 91) y lo contrasta con el modo de producción capitalista.


BIBLIOGRAFIA

Bettelheim, C. (1976): La lucha de clases en la URSS. Primer período (1917-1923) Siglo XXI, México.

Cohen, G.A. (1986): La teoría de la historia de Karl Marx. Una defensa Siglo XXI, Madrid.

Elster, J. (1990): El cambio tecnológico Gedisa, Barcelona.

Engels, F. (1975): El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre en Obras Escogidas de Marx y Engels, tomo 2 Akal, Madrid.

Harvey, D. (1990): Los límites del capitalismo y la teoría marxista FCE, México.

Hegel, G.W.F. (1968): Ciencia de la lógica Solar, Buenos Aires.

Hegel G.W.F. (1990): Enciclopedia de las ciencias filosóficas Porrúa, México.

Hegel, G.W.F. (1994): Fenomenología del espíritu FCE, México.

Hyppolite, J. (1991): Génesis y estructura de la Fenomenología del Espíritu de Hegel Península, Barcelona.

Lenin, V.I. (1973): El imperialismo, fase superior del capitalismo en Obras Escogidas Cartago, Buenos Aires.

Mandel, E. (1979): El capitalismo tardío Era, México.

Marcuse, H. (1986): Razón y revolución Alianza, Madrid.

Marx, K. y Engels, F. (1975): El Manifiesto Comunista en Obras Escogidas, tomo 1, Akal, Madrid.

Marx, K. (1946): El Capital tomo 1, F.C.E., México.

Marx, K. (1975): Trabajo asalariado y capital en O.E. Akal Madrid.

Marx, K. (1980): Contribución a la crítica de la economía política Siglo XXI, México.

Marx, K. (1983): El Capital. Libro 1 Capítulo VI Inédito Siglo XXI, México.

Marx, K. (1989): Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858 Siglo XXI, México.

Moreno, N. (1980): Tesis para la actualización del Programa de Transición Colombia.

Therborn, G. (1980): Ciencia, clase y sociedad Siglo XXI, Madrid.

Trotsky, L. (1976): Towards Socialism or Capit