Presentación

 

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l presente número de Debate Marxista está enteramente dedicado a la discusión de la situación política y a cuestiones referidas a la lucha de clases en Argentina. En este sentido es una continuación y profundización de la anterior edición, dedicada en lo esencial al significado del levantamiento popular de diciembre del año pasado y las perspectivas que se abrían con el nuevo gobierno. Como seguramente lo sabrá el lector que ha venido siguiendo nuestros materiales, caracterizamos entonces que con la caída de De la Rúa no había cambiado en lo esencial la relación de fuerzas entre las grandes clases sociales; que ésta seguía siendo desfavorable para las fuerzas del trabajo frente al capital y su Estado y que el cambio de gobierno no traería ningún alivio a la situación de la clase trabajadora y los sectores populares. En este número profundizamos en esta línea de análisis, presentando, en primer lugar, un análisis de la coyuntura y una propuesta de táctica política relacionada con el mismo. En segundo término hacemos un balance de lo que ha sucedido en este tiempo, confrontándolo con los pronósticos que se manejaron inmediatamente después de los acontecimientos de diciembre. Y, en tercer lugar, una crítica referida a la orientación que está intentando imprimirle a CTA su dirección y el rol que deberían cumplir los sindicatos en cuanto agrupamientos de masas de la clase trabajadora.

           

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omos conscientes de que nuestros análisis chocan con las caracterizaciones sobre situación política de prácticamente todas las organizaciones de la izquierda. Hoy, y a pesar de duros reveses -merma en la participación popular en las Asambleas Barriales, quietismo del movimiento obrero ocupado, fracaso de la movilización para efectivizar el «que se vayan todos», retraimiento en varios movimientos de desocupados- la estrategia política de la mayoría de los grupos sigue articulada sobre la visión de la «ofensiva revolucionaria» y  preparación de una nueva «insurrección». En la medida en que se va consolidando una salida burguesa electoral, esta orientación chocará más y más con la realidad. Es claro que el tiempo transcurrido empieza a someter a prueba las caracterizaciones que se han manejado. Y cada vez más habrá necesidad de explicar cómo se condicen los hechos que estamos viendo a diario con los análisis, y éstos con las orientaciones tácticas. ¿Preparamos la ofensiva o tenemos políticas de defensa y resistencia? ¿Organizamos el boicot revolucionario a las elecciones, o damos la lucha en el terreno electoral? Son preguntas candentes, cuyas respuestas llevan por caminos diametralmente opuestos.

 

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s por esto que en esta Presentación hacemos un llamado a iniciar un debate profundo sobre el carácter de la etapa y las tareas políticas del socialismo. En la izquierda argentina ya ha habido en el pasado demasiados errores de caracterizaciones, análisis y líneas políticas, que llevaron a miles de compañeros a abandonar la militancia e incluso a alejarse de las ideas socialistas. Sólo recordemos aquí las veces que, por ejemplo, desde el partido Comunista se anunció con bombos y platillos que «las masas peronistas han iniciado el giro a la izquierda» (Codovilla dixit en 1946, y desde entonces... ¿cuántas veces «giraron»?). O las veces que, a lo largo de los últimos veinte años organizaciones trotskistas anunciaron que «la etapa cambió» y «se inició un nuevo ascenso de tipo revolucionario en Argentina». Y, saliendo un poco de los ámbitos criollos, las veces que se «vieron» revoluciones socialistas «en marcha» (por caso, la totalidad de las organizaciones trotskistas sostuvieron que la caída del Muro de Berlín iniciaba nada menos que una etapa revolucionaria mundial, y que el capitalismo no podía volver a China o Europa Oriental). Por supuesto, pasado un tiempo, nadie habla de los pretendidos avances, porque siempre hay otras urgencias que atender. Mientras tanto, como ya dijimos, se pierden esfuerzos, militancia, organizaciones, y lo peor, el marxismo retrocede más y más.

            Es hora de revertir esta práctica si queremos avanzar en la recomposición política de la vanguardia socialista y del activismo, condición indispensable para avanzar en capas más amplias de la clase trabajadora y de los oprimidos. Insistimos por lo tanto en nuestra invitación al debate a todos los compañeros sobre la etapa y las tareas planteadas. Los instamos a examinar nuestros argumentos a la luz de los hechos y datos, como lo exigen las mínimas reglas del análisis científico materialista.