El mismo Estado, los mismos muertos

 

 

El miércoles pasado, con el asesinato de dos compañeros piqueteros, asistimos a otra demostración de lo que la burguesía y su Estado son capaces de hacer para lograr "la seguridad jurídica" que necesitan sus empresas.

 

Lo sucedido no debe entenderse como el enfrentamiento entre "violentos", o la decisión trasnochada de un policía que no entiende las reglas de la democracia (por lo que es separado de la Fuerza), sino una expresión más del avance de la burguesía sobre la clase obrera y el pueblo, esta vez, bajo la forma armada.

 

La burguesía en su conjunto necesita entre otras cosas, para recomponer la tasa de ganancia, trabajadores baratos (este objetivo ya lo ha logrado- como sabemos la mitad de la población argentina vive bajo la línea de pobreza-) y dóciles. El ejército de desocupados (en aumento) sigue siendo el principal disciplinador de la clase obrera, pero sin embargo emergen estallidos de descontento que provienen fundamentalmente de los sectores más relegados de la clase (desocupados e indigentes).

 

¿Cómo piensa la clase capitalista controlar a estos sectores? Con la "ayuda" del aparato armado del Estado que le brindó "tan buenos servicios" durante la última dictadura.

 

¿Qué hacer frente a esta situación? Ante este nuevo avance de la burguesía, debemos repudiar lo sucedido, pero también tomarnos el tiempo para discutir pacientemente las características de esta etapa, que promete más muertos y más penurias para los trabajadores y el pueblo. 

 

                                                                                                          1 de julio de 2002

 

 

LIGA COMUNISTA